3) Establezca las complejidades del diagnóstico diferencial entre el TDAH
y el TGD. Realice una revisión crítica de los criterios diagnósticos
planteados por el DSM IV.
Según el DSM-IV, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(TDAH) es “un patrón persistente de desatención y/o hiperactividadimpulsividad,
que es más frecuente y grave que el observado habitualmente
en sujetos de un nivel de desarrollo similar”. Alguno de los síntomas puede
haber aparecido antes de los 7 años, sin embargo muchas veces son
diagnosticados mucho después de su aparición.
Para su diagnóstico, algún problema relacionado con los síntomas debe
haberse producido en por lo menos dos situaciones (Ej. en la casa y en la
escuela). Asimismo, debe haber pruebas claras de inferencia en la actividad
social, académica o laboral propia del nivel de desarrollo.
El DSM-IV, a su vez, aclara que este trastorno no aparece exclusivamente en
el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo (TGD), esquizofrenia u
otro trastorno psicótico, y que no se explica mejor por la presencia de otro
trastorno mental como ser: trastorno de estado de ánimo, trastorno de
ansiedad, trastorno disociativo o trastorno de la personalidad.
DESATENCIÓN: Estos niños pueden no prestar atención suficiente a los
detalles, cometer errores por descuido, sus tareas escolares suelen ser sucias,
descuidadas y realizadas sin reflexión. Suelen presentar dificultades para
mantener la atención en actividades laborales, escolares o lúdicas. Les resulta
difícil persistir en una tarea hasta finalizarla. A menudo parecen tener la mente
en otro lugar, como si no escucharan lo que se les dice. A menudo no siguen
instrucciones ni órdenes, y no llegan a completar tareas escolares, encargos u
otros deberes. También suelen presentar dificultades para organizar tareas y
actividades, y aquellas tareas que les exigen esfuerzo mental sostenido,
organización y concentración son experimentadas como desagradables.
HIPERACTIVIDAD: Puede manifestarse por estar inquieto o retorciéndose en
su asiento, por exceso de correr y saltar en situaciones inadecuadas,
experimentando dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a
actividades de ocio. Pareciera como si “tuviera un motor”. También hablan en
exceso.
IMPULSIVIDAD: Se manifiesta por impaciencia, dificultad de aplazar
respuestas, dar respuestas precipitadas antes de que se haya completado la
pregunta, dificultad para esperar un turno, interrupciones e interferencias
frecuentes que provocan problemas en situaciones laborales, académicas o
sociales.
Los síntomas suelen producirse con mayor frecuencia en situaciones de grupo
(grupos de juego, clases, etc.).
Por su parte, según el DSM-IV, los trastornos generalizados del desarrollo
(TGD) se caracterizan por “una perturbación grave y generalizada de varias
áreas del desarrollo”. Éstas presentan alteraciones a nivel cualitativo que no
son propias para el nivel de desarrollo en que el niño se encuentra.
En estas patologías se ven afectadas las habilidades para la interacción social,
las habilidades para la comunicación y se caracterizan además por la presencia
de comportamientos, intereses y actividades estereotipados. Siendo muchas
veces asociadas a algún grado de retraso mental (DSM-IV, 2002).
Según Lebovici, las psicosis infantiles (equivalente al TGD del DSM-IV),
designan estados clínicos de manifiesta gravedad que se presentan en la
infancia y que “son la expresión manifiesta de un modo de funcionamiento
mental que posee su propio equilibrio dinámico y económico” (p.246).
Según Sattler, los niños que reciben un diagnóstico de psicosis infantil
despliegan por lo general notorias desviaciones en sus relaciones con las
demás personas y con su ambiente, en su madurez emocional y en su
desarrollo de habilidades perceptuales, motoras y cognoscitivas. La psicosis
infantil es la forma más grave de psicopatología infantil.
En los TGD, la desatención se debe a la no organización perceptual, del
pensamiento y por lo tanto del psiquismo globalmente, ya que varias áreas del
desarrollo se encuentran gravemente afectadas. Además cuanto menor
desarrollo del lenguaje observamos menor será el desarrollo cognitivo, por lo
que la atención será deficitaria por la no organización de varias áreas del
psiquismo. En los TDAH se relaciona con que muchas veces estos niños
parecen tener la mente en otro lugar, como si no escucharan lo que se les dice.
Tanto en los TGD como en los TDAH se ven afectadas las conductas de
juego, aunque por distintos motivos. En los TDAH se debe a su desatención,
hiperactividad y su impulsividad, que les causa problemas de relacionamiento
interindividual en el juego en grupo o que no logran terminar ninguna tarea que
empiezan aún cuando juegan solos. Por el contrario en los TGD las conductas
de juego se encuentran inhibidas, debido a sus dificultades para la
simbolización (que imposibilita el juego simbólico) (rechazo del contacto físico,
uso de los objetos y personas en forma parcial y no-simbólica, indiferencia al
juego), la comunicación y la interacción social deficitaria (que no posibilitan el
juego con otros).
Los niños con TDAH presentan dificultades para la interacción social y el
aprendizaje, que no se explican como en el caso de los TGD por estar
gravemente perturbadas varias áreas del desarrollo, sino por sus conductas
características: desatención, hiperactividad, impulsividad.
El lenguaje en los TGD se encuentra posiblemente afectado (Mutismo,
semimutismo, lenguaje deteriorado, fragmentado, neologismos, ecolalias), en
cuanto que en los TDAH su hiperactividad los hace hablar hasta por demás.
La baja tolerancia a la frustración puede aparecer también como un síntoma
común, en los TGD se asocia más a las conductas estereotipadas y a las
alteraciones del comportamiento (agresividad, cólera), asociadas a su
perturbación global. En los TDAH se relaciona con esa impulsividad, con la
imposibilidad de posponer una tarea, de aplazar respuestas.
y el TGD. Realice una revisión crítica de los criterios diagnósticos
planteados por el DSM IV.
Según el DSM-IV, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(TDAH) es “un patrón persistente de desatención y/o hiperactividadimpulsividad,
que es más frecuente y grave que el observado habitualmente
en sujetos de un nivel de desarrollo similar”. Alguno de los síntomas puede
haber aparecido antes de los 7 años, sin embargo muchas veces son
diagnosticados mucho después de su aparición.
Para su diagnóstico, algún problema relacionado con los síntomas debe
haberse producido en por lo menos dos situaciones (Ej. en la casa y en la
escuela). Asimismo, debe haber pruebas claras de inferencia en la actividad
social, académica o laboral propia del nivel de desarrollo.
El DSM-IV, a su vez, aclara que este trastorno no aparece exclusivamente en
el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo (TGD), esquizofrenia u
otro trastorno psicótico, y que no se explica mejor por la presencia de otro
trastorno mental como ser: trastorno de estado de ánimo, trastorno de
ansiedad, trastorno disociativo o trastorno de la personalidad.
DESATENCIÓN: Estos niños pueden no prestar atención suficiente a los
detalles, cometer errores por descuido, sus tareas escolares suelen ser sucias,
descuidadas y realizadas sin reflexión. Suelen presentar dificultades para
mantener la atención en actividades laborales, escolares o lúdicas. Les resulta
difícil persistir en una tarea hasta finalizarla. A menudo parecen tener la mente
en otro lugar, como si no escucharan lo que se les dice. A menudo no siguen
instrucciones ni órdenes, y no llegan a completar tareas escolares, encargos u
otros deberes. También suelen presentar dificultades para organizar tareas y
actividades, y aquellas tareas que les exigen esfuerzo mental sostenido,
organización y concentración son experimentadas como desagradables.
HIPERACTIVIDAD: Puede manifestarse por estar inquieto o retorciéndose en
su asiento, por exceso de correr y saltar en situaciones inadecuadas,
experimentando dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a
actividades de ocio. Pareciera como si “tuviera un motor”. También hablan en
exceso.
IMPULSIVIDAD: Se manifiesta por impaciencia, dificultad de aplazar
respuestas, dar respuestas precipitadas antes de que se haya completado la
pregunta, dificultad para esperar un turno, interrupciones e interferencias
frecuentes que provocan problemas en situaciones laborales, académicas o
sociales.
Los síntomas suelen producirse con mayor frecuencia en situaciones de grupo
(grupos de juego, clases, etc.).
Por su parte, según el DSM-IV, los trastornos generalizados del desarrollo
(TGD) se caracterizan por “una perturbación grave y generalizada de varias
áreas del desarrollo”. Éstas presentan alteraciones a nivel cualitativo que no
son propias para el nivel de desarrollo en que el niño se encuentra.
En estas patologías se ven afectadas las habilidades para la interacción social,
las habilidades para la comunicación y se caracterizan además por la presencia
de comportamientos, intereses y actividades estereotipados. Siendo muchas
veces asociadas a algún grado de retraso mental (DSM-IV, 2002).
Según Lebovici, las psicosis infantiles (equivalente al TGD del DSM-IV),
designan estados clínicos de manifiesta gravedad que se presentan en la
infancia y que “son la expresión manifiesta de un modo de funcionamiento
mental que posee su propio equilibrio dinámico y económico” (p.246).
Según Sattler, los niños que reciben un diagnóstico de psicosis infantil
despliegan por lo general notorias desviaciones en sus relaciones con las
demás personas y con su ambiente, en su madurez emocional y en su
desarrollo de habilidades perceptuales, motoras y cognoscitivas. La psicosis
infantil es la forma más grave de psicopatología infantil.
En los TGD, la desatención se debe a la no organización perceptual, del
pensamiento y por lo tanto del psiquismo globalmente, ya que varias áreas del
desarrollo se encuentran gravemente afectadas. Además cuanto menor
desarrollo del lenguaje observamos menor será el desarrollo cognitivo, por lo
que la atención será deficitaria por la no organización de varias áreas del
psiquismo. En los TDAH se relaciona con que muchas veces estos niños
parecen tener la mente en otro lugar, como si no escucharan lo que se les dice.
Tanto en los TGD como en los TDAH se ven afectadas las conductas de
juego, aunque por distintos motivos. En los TDAH se debe a su desatención,
hiperactividad y su impulsividad, que les causa problemas de relacionamiento
interindividual en el juego en grupo o que no logran terminar ninguna tarea que
empiezan aún cuando juegan solos. Por el contrario en los TGD las conductas
de juego se encuentran inhibidas, debido a sus dificultades para la
simbolización (que imposibilita el juego simbólico) (rechazo del contacto físico,
uso de los objetos y personas en forma parcial y no-simbólica, indiferencia al
juego), la comunicación y la interacción social deficitaria (que no posibilitan el
juego con otros).
Los niños con TDAH presentan dificultades para la interacción social y el
aprendizaje, que no se explican como en el caso de los TGD por estar
gravemente perturbadas varias áreas del desarrollo, sino por sus conductas
características: desatención, hiperactividad, impulsividad.
El lenguaje en los TGD se encuentra posiblemente afectado (Mutismo,
semimutismo, lenguaje deteriorado, fragmentado, neologismos, ecolalias), en
cuanto que en los TDAH su hiperactividad los hace hablar hasta por demás.
La baja tolerancia a la frustración puede aparecer también como un síntoma
común, en los TGD se asocia más a las conductas estereotipadas y a las
alteraciones del comportamiento (agresividad, cólera), asociadas a su
perturbación global. En los TDAH se relaciona con esa impulsividad, con la
imposibilidad de posponer una tarea, de aplazar respuestas.
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http://www.mediafire.com/?qy0nrgalwtq
Las otras no las tiene nadie?? Porque estoy medio en el hornex.
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